29/03/2020 Cristian Martínez

Dormir sin miedo, despertar sin angustias

Necesitamos hablar y ser escuchados.

Recientemente vi un video dónde se resaltaba esta frase y me hizo pensar en lo placentero que sería la vida si pudiéramos dormir y despertar así. Donde la esperanza, los planes y las metas están tan definidas y claras que sabemos que a la mañana siguiente o en ese día las lograremos.

También entiendo que es normal que  muchos que no lo logremos ver, es como si estuviéramos en un estupor de tinieblas cegándonos, que precisamente ir a dormir es llenarnos de miedos, de angustias, de pensamientos como: “seré suficiente”, “¿lograré llegar?”; y corremos tan rápido como podemos pero solo tratando de que esa oscuridad no nos alcance; logramos dormir, algunos, no tanto, y cuando despertamos ahí estamos atrapados en las sabanas del miedo, del caos mental y de pensamientos que sabemos que “no deberían estar” pero ahí están, saludándonos antes de si quiera tomar el móvil para saber qué pasa en el mundo.

corremos tan rápido como podemos pero solo tratando de que esa oscuridad no nos alcance

Eso pasa, es real, hay muchos mensajes inspiradores, muchas palabras bonitas y maneras de salir adelante. Libros llenos de soluciones y guía. Pero a veces necesitamos a alguien, alguien que las diga, alguien que nos comprenda y nos diga “yo he estado ahí y si es una porquería, yo he estado ahí y ahora estoy acá contigo”. No es necesario el discurso, las palabras poéticas o ensayadas, no necesitamos héroes con capas, necesitamos a personas valientes que se atrevan quizás solo a decir “hola”, personas que no nos juzguen, rogamos por personas que no piensen en esos momentos solo en ellas porque las necesitamos y acá, en esta turbulencia mental y a pesar de nuestra condición, la vulnerabilidad es una de nuestras mejores características.

Necesitamos a alguien que nos diga: “yo he estado ahí y si es una porquería, yo he estado ahí y ahora estoy acá contigo”

La vulnerabilidad es una característica que nos hace permeables, y eso no es para nada malo, al contrario es tan propio del humano que cuando somos capaces de utilizar la vulnerabilidad para nuestra manada o sociedad logramos mucho más que por nuestros propios medios. Por lo que al estar vulnerables, no solo estamos dispuestos a dejar entrar, sino que también dejamos salir lo que tenemos dentro y eso es lo liberador y sanador. No siempre tenemos la fortuna de encontrar a alguien y menos que coincidentemente llegue en un momento de vulnerabilidad nuestra. Pero si esa coincidencia llegara a ser una realidad aférrate a ella como si de tu vida dependiera.

 

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