23/03/2020 Cristian Martínez

Escuchémonos

Siempre a nosotros primero

Necesito escribir esto antes de que se me olvide la idea.

Todos queremos estar sanos, incluso morir sanos

Hoy se me presentó la posibilidad de ser diagnosticado con alguna enfermedad, esto por lo menos es algo que a nadie le gustaría pasar. Todos queremos ser sanos, incluso morir sanos.

Tenemos todo el derecho a sentir.

Pero cuando lo conversaba con otro hermoso ser, esperaba que se me quedara escuchando y haciéndome preguntas llenas de empatía y con la curiosidad de saber porqué me sentía como me sentía lograría bajar mi ansiedad de un posible futuro. Eso no ocurrió. Sin embargo, lo que ocurrió es algo interesante; y fue darme cuenta que tengo todo el derecho de sentirme muy mal, de tirarme en la cama mirando el techo, que las lágrimas caigan mojando todo lo que toquen, tengo todo el derecho de sentir. También tengo oportunidades y lindas oportunidades de compartir lo que siento, de tratar de explicarlas, pero no tengo el derecho ni debo creer que debo ser escuchado, ser entendido, recibir aquello que quiero y que sea el anhelo (irreal) de que exista alguien que solo mirarme sepa que es lo que necesito.

La comprensión y avance en la tristeza, que yo necesito, no depende de un otro, es mi responsabilidad, es mi derecho. Por tanto, si necesito algo puedo pedirlo claramente y sin titubear: necesito un abrazo, necesito que solo me escuches, necesito un beso; pero decir palabras y conceptos abiertos como: necesito que me ames, que me comprendas, que empatices conmigo, llega a ser una petición injusta pues esas palabras sólo demuestran que nosotros aún no sabemos que es lo que necesitamos. Demuestran una necesidad, pero no clara aún, por lo que debemos responsabilizarnos de aprender a primero a escucharnos, luego a empatizar con un otro para luego, utilizar las palabras.

    1. MEDITA: utiliza tiempo para descubrirte, para sentirte, calmar las emociones para que tu mente pueda entender con claridad tu sentir y ser comprensivo con ello.
    2. SÉ COMPASIVO: encontrarás errores tuyos, no seas duro contigo mismo pues estamos aprendiendo a ser una mejor versión de lo que ya somos y es obvio que los errores estarán ahí.
    3. EXPRÉSATE: habla con claridad, o calla con sabiduría. Pero es tu decisión y tu opción.

Y lo que necesitamos es que nos demos ese tiempo a nosotros y nos abracemos nosotros, nos escuchemos nosotros.

Los demás vendrán después y disfrutaremos juntos.