05/05/2020 Cristian Martínez

Pero, ¿estás mejor?

El resultado de la empatía.

Este post es un resumen de respuestas a esta pregunta, que normalmente hacemos.

Lo interesante es que “normalmente” los entrevistados responden rápidamente un “bien” sin pensarlo mucho, pero cuando nos atrevemos a preguntar insistentemente y conscientemente, podemos obtener este tipo de respuestas:

No lo creo, estoy triste todo el tiempo. Pero a veces canto, incluso bailo, como pero ya no quiero comer. Te extraño y me da miedo. Quiero a los míos cerca pero no quiero hacerles daño.

Vivo y me despierto, me duermo y quiero aun morir.

Tengo mañanas iluminadas que a las pocas horas ya se obscurecieron por algún pensamiento obsesivo, o tengo tardes llenas de energía que me vuelven loco de la ansiedad. Estoy encerrado dentro de mí. Estoy en un hoyo, oscuro. Y a veces la luz está tan cerca que podría tomarla pero estoy cansado para siquiera hacer el esfuerzo de levantar el brazo y llegar a ella. Al caminar tambaleo, porque no me concentro, choco con algunas cosas, me golpeo pero ya ese dolor no importa, hay un dolor mayor que opaca cualquier otro.

Si quisiera decir algo, no sé que diría porque no me atrevería a ocupar mis últimas palabras en una equivocada.

Será «amor», será «miedo», será «dolor», será «futuro», será «presente», será «adiós». 

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