04/05/2020 Aporte Anonimo

«Los que juzgan nunca entenderán, y los que entienden nunca juzgarán»

Soy el producto de mis errores.

Siempre los cometo. Consciente e inconscientemente. Con y sin razón (no sé si en realidad hay razones para cometer errores, pero en fin…).Con consecuencias para mí y para mi entorno.

Soy el producto de mis errores. Eso conllevó a ser siempre el foco de juicios y prejuicios. Fundados e injustos. Pero aquí estoy, aun de pie, avanzando a mi ritmo, con el fin en mente, pero decepcionando a quienes, supuestamente, sabían lo que yo debía ser. Y eso hiere. Hiere no estar a la altura de lo que otros creen que debes ser o lograr o conquistar.

“Los que juzgan nunca entenderán, y los que entienden nunca juzgarán”. Amit Kalantri.

Hoy, reconociendo que soy el producto de mis errores, entiendo tan bien esa frase. Por fin aprendí, dirán algunos… quizás esos mismos que “sabían” quién debía ser.

Hoy puedo decir que algo he aprendido.

Aprendí que el ego es una cáncer, asintomático para uno, pero destructivo para el otro. Aprendí que, después de todos los cagazos cometidos, uno aprende para uno, y debe estar para el otro, como tantas veces esos pocos estuvieron para mí sin juzgar (si, son pocos, pero como los amo). Aprendí que la vida no es una plantilla estándar. Es lo que uno hace de ella. Como un gran amigo me dijo una vez: “cada uno debe buscar su propia historia”. Aprendí que pedir perdón no te hace más grande. Solo te hace más confiable. Aprendí que quienes tienen todo, a veces carecen de lo esencial. A veces, ni siquiera logramos visualizar que es lo esencial, pues como dijo el principito «es invisible a nuestros ojos»; el asunto es entonces que debemos ver con algo más que nuestros ojos, el corazón y donde tengamos nuestro corazón ahí estará nuestro tesoro.

Aprendí que soy producto de mis errores… Soy el producto de mí mismo, pues cada quien toma sus decisiones y a veces no decidir nada también es decidir.

Si me permites un consejo, si es que tengo tu atención por un segundo, te pediría que no juzgues.

El karma es una perra vengativa, y anota cada cosa que haces y dices… y tarde o temprano, te va a pasar la cuenta. Con interés. Con pago inmediato. Y embargando aquello que amas en el momento. Que paga de acuerdo a lo que hemos entregado, no solo nuestros errores, sino nuestro amor desinteresado, el estar ahí cuando alguien lo necesito.

Soy el producto de mis errores… pero no te engañes por esta confesión. Porque tú eres el producto de los tuyos.

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